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Sueño un mundo nuevo

Sueño de un mundo nuevo
Sueño que llegará el día en que los hombres se elevarán por encima de sí mismos y comprenderán que están hechos para vivir juntos en hermandad. Todavía sueño en aquella mañana de Navidad, que llegará el día en que todos los negros de este país, todas las personas de color del mundo, serán juzgadas por el contenido de su personalidad y no por el color de su piel; que cada hombre respetará la dignidad y el valor de la personalidad humana.

Todavía, sueño hoy, que llegará el día en que las industrias paradas de Appalachia serán puestas en marcha y servirán para llenar los estómagos vacíos de Missisippi, y que la hermandad será algo más que unas palabras colocadas al final de un sermón: que en las agendas de todos los hombres de negocios se encontrará escrita la palabra "hermandad".

Todavía sueño hoy que en todos los ministerios y en todos los ayuntamientos serán elegidos los hombres que obren con justicia y misericordia, siguiendo los pasos de Dios. Todavía sueño hoy que la guerra se acabará... Llegado este día nos será revelada la gloria del Señor, y la contemplaremos todos unidos. Todavía sueño que con esta fe seremos capaces de transformar los límites de la desesperación. Con esta fe podremos anticipar el día de paz en la tierra y de buena voluntad para todos los hombres. Será un día glorioso: los luceros del alba cantarán unidos y los hijos de Dios exultarán de alegría.

Mi vida no habrá sido en vano
Me gustaría que alguien contase, en el día de mi mierte, que Martin Luther King trató de vivir en el servicio al prójimo. Me gustaría que alguien dijera aquel día que Martin Luther King trató de amar a alguien.

Ese día quiero que podáis decir que traté de ser justo y que quise caminar junto a los que actuaban en justicia, que puse mi empeño en dar de comer al hambriento, que siempre traté de vestir al desnudo. Quiero que digáis ese día que dediqué mi vida a visitar a los que sufrían en las cárceles. Y quiero que digáis que intenté amar y servir a los hombres.

Sí, y, si queréis, decid también que fui un heraldo. Decid que dui un heraldo de la justicia. Decid que fui un heraldo de la paz. Que fui un heraldo de la equidad.

Y todas las otras cosas superficiales no tendrán importancia.

No tendré dinero para dejar cuando me vaya. No dejaré tampoco las comodidades y los lujos de la vida. Porque todo lo que quiero dejar a mi partida es una vida de entrega.

Y eso es lo que os tengo que decir. Si a alguien pude ayudar al encontrarnos a lo largo del sendero, si a alguien pude hacerle ver que había escogido el mal camino, entonces mi vida no habrá sido en vano.

Si consigo cumplir mis deberes tal como debe cumplirlos un cristiano, si consigo llevar la salvación al mundo, si consigo difundir el mensaje que enseñó el Maestro, entonces mi vida no habrá sido en vano.

    Martin Luther King
Asesinado en Memphis en 4 de abril de 1968


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