Un minuto para respirar

crucificado

Perdóname, Señor

Perdóname, Señor,
porque aunque creo con todas mis fuerzas
que tú has querido necesitarme,
necesitarnos,
para construir un mundo fraterno,
olvido con frecuencia que te necesito para conseguirlo
y trabajo solo,
lucho solo, combato solo,
y los otros también, me temo,
porque con frecuencia no pensamos
invitarte a la reunión,
y cuando finalmente decimos que tú estás ahí,
porque es la costumbre,
evitamos buscar
y pedir tu opinión,
porque es más fácil contentarnos con la nuestra
y más difícil meditar tu evangelio
para descubrir en él algo de Ti.

(Michel Quoist)

 

 

 

volver

 

©2005 Pastoral Juvenil Vocacional Trinitarios España Sur - www.trinijoven.com