CRISTO,
SÓLO TIENE NUESTRAS MANOS
Cristo
sólo tiene nuestras manos
para hacer su trabajo de hoy;
sólo tiene nuestros pies
para hacer que los hombres vayan por su camino;
sólo dispone de nuestra lengua
para contar a los hombres como murió,
y no tiene más ayuda que la nuestra
para llevarlos a su corazón.
Somos
la única Biblia
que leerá un mundo despreocupado.
Somos el Evangelio del pecador, el credo del burlón,
el supremo mensaje del Señor
que se expresa en obras y palabras,
pero, ¿qué ocurrirá si nuestro camino es tortuoso,
si nuestra imagen está enturbiada,
si nuestras manos están ocupadas
por las tareas que no son las suyas,
si nuestros pies nos conducen
al atractivo del pecado,
si nuestras lenguas hablan
cosas indignas de sus labios?
¿Cómo hemos de esperar ayudarle
si no entramos en su escuela?
(Annie
Johnson Flint) |