Un minuto para respirar

Hermano Charles de Foucauld

DEPENDE DE TI

No digas: "Mi pecado
viene de Dios ",
porque él no hace lo que odia.
No digas: "Él me ha extraviado",
porque él no tiene
necesidad del pecador.
El Señor aborrece la maldad y la blasfemia,
los que lo respetan no caen en ellas.
El Señor creó al hombre al principio,
y lo entregó en poder de su albedrío.
Si quieres,
guardarás sus mandatos,
porque es prudencia cumplir su voluntad.
Ante ti están puestos fuego y agua:
alarga tu mano a lo que quieras.
Delante del hombre están vida y muerte:
le darán lo que él escoja.

(La Biblia, Eclesiástico 15, 11-17)

 

 

 

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