DEPENDE
DE TI
No
digas: "Mi pecado
viene de Dios ",
porque él no hace lo que odia.
No digas: "Él me ha extraviado",
porque él no tiene
necesidad del pecador.
El Señor aborrece la maldad y la blasfemia,
los que lo respetan no caen en ellas.
El Señor creó al hombre al principio,
y lo entregó en poder de su albedrío.
Si quieres,
guardarás sus mandatos,
porque es prudencia cumplir su voluntad.
Ante ti están puestos fuego y agua:
alarga tu mano a lo que quieras.
Delante del hombre están vida y muerte:
le darán lo que él escoja.
(La
Biblia, Eclesiástico 15, 11-17) |