La
Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, que es como se llama
oficialmente, tiene una larga historia, que comenzó hace algo más
de 800 años, como casi todas las cosas importantes, cuando un hombre
normalito, decidió abrir los ojos a todo lo que pasaba a su alrededor,
no quedarse con los brazos cruzados. Y eso de cruzados tiene mucho que ver,
¡no creas!
A finales del siglo XII no se llevaba mucho eso de tener buenas relaciones
los cristianos y los musulmanes, al contrario, más bien estaban todo
el día a base de guerras (algunos tenían la cara de llamarlas
"santas"). Uno como otros formaron ejércitos especiales para
recuperar o conservar (según el momento) la Tierra Santa, es decir,
el lugar donde Jesús vivió, murió y resucitó,
que también es santo para los musulmanes. El ejército que formaron
los cristianos para reconquistar Jerusalén se llamó durante
bastantes años Santa Cruzada, y los caballeros que combatían
en él los cruzados.
En la misma época vive en París Juan de Mata, que había
llegado a ser profesor en su famosa universidad. Ya desde que era pequeño
y visitaba con frecuencia el puerto de Marsella, había oído
hablar de los enfrentamientos entre cristianos y musulmanes, de los cautivos
que se hacían en unos y otros y, especialmente, de que muchos de esos
cautivos no tenían culpa de nada y eran los que peor lo pasaban.
Juan de Mata se unió a un grupo de jóvenes que se habían
ido a vivir a las afueras de París, a un lugar llamado Cerfroid, no
es que quisieran vivir para siempre en el bosque, es simplemente que no aguantaban
la manera de solucionar las cosas a base de guerras y odio. Uno de esos jóvenes
se llamaba Félix de Valois, del resto sólo sabemos que siguió
a Juan de Mata y formaron una pequeña comunidad, a la que llamaron
Casa de la Santísima Trinidad, porque querían que significara
lo mismo que la Trinidad: el lugar de encuentro de Dios con el hombre a través
del amor y la cercanía. Pocos años después, tras dejar
impresionado al Papa, que entonces era Inocencio III, aquel grupo llamado
hermanos de la Trinidad, había crecido y se extendía por Casas
de la Trinidad en Francia, España e Italia.
El proyecto
de Juan de Mata
El
proyecto que hizo que aquellos jóvenes de Cerfroid siguieran a Juan
de Mata, que dejó impresionado al Papa, que ha seguido vivo a través
de la historia, es bastante sencillo: ayudar a liberar a todos los que son
víctimas de esa guerra mal llamada santa, a los que han caído
cautivos por tener una fe diferente.
Es un proyecto tan nuevo que no sólo se fija en que merezca liberarse
al cristiano, Juan de Mata también se siente llamado a liberar al musulmán.
Eso es lo que refleja en el que desde entonces será el escudo de la
Orden Trinitaria: Cristo une al cristiano y al musulmán, libera a los
dos, ¿podemos entonces todavía seguir matándonos en nombre
de Dios?
Y además, aquellos primeros trinitarios se vistieron como los cruzados,
con una gran cruz sobre el pecho. Con eso querían decir que el signo
de la cruz no podía ser para matar, porque desde que Jesús murió
en ella, la cruz es un símbolo de vida y de amor. Podríamos
decir que Juan de Mata es uno de los primeros objetores de conciencia, un
no-violento que cree en el poder del amor.
Pronto, además de aquellos jóvenes, se unieron a Juan de Mata
algunas mujeres y también hombres y mujeres que no dejaban sus familias,
ni se hacían religiosos, sino que vivían como laicos la misma
misión liberadora: era el comienzo de la Familia Trinitaria.
A través de los siglos, los seguidores de Juan de Mata se fueron adaptando
a cada momento, a cada lugar donde vivían, pero sin perder nunca el
fin propio de la Casa de la Trinidad, lo que se llama el carisma trinitario.
Muchos hombres y mujeres fueron liberados gracias a los esfuerzos de los trinitarios,
a veces incluso gracias a que algún hermano de la Trinidad se quedaba
en su lugar.
La
Familia Trinitaria hoy
Hoy
la Familia Trinitaria está presente en más de treinta países,
formada todavía por religiosos, religiosas y laicos que aún
se preguntan, como Juan de Mata, si basta con quedarse con los brazos cruzados,
si ante toda situación de dolor y de cautividad tiene todavía
sentido habñar de ibertad.
En las cárceles, en colegios, en parroquias, en casas de acogida, en
comedores para transeúntes, con drogadictos, con jóvenes, en
barrios de marginación, en misiones, en campos de refugiados. Son muchos
los campos en los que el hombre se juega hoy su libertad.
En la Provincia de España Sur la presencia trinitaria trabaja por la
liberación en trece comunidades: Madrid, Alcázar de san Juan,
Valdepeñas, Andújar, Santuario Virgen de la Cabeza, Villanueva
del Arzobispo, Granada, Córdoba, Sevilla, Algeciras, Antequera, Málaga
y Roma.
Si quieres saber más de los trinitarios y de su actualidad, en la página
de enlaces encontrarás los sitios web más
importantes de la Familia Trinitaria. Desde aquí te recomendamos que
entres al siguiente: www.trinitarios.net