las alas de... Antonio Torres
 

Antonio Torres García nació en Sevilla hace 25 años. Ha vivido en el barrio de Valdezorras, estudiando en el colegio SAFA Veredas y después en la SAFA Virgen de los Reyes el bachiller. En su barrio estuvo comprometido en grupos juveniles y dando catequesis a niños de primera comunión, y en la Hermandad de Nuestra Señora de las Veredas. El año 2001 hizo el postulantado trinitario y actualmente es religioso trinitario y estudia teología en la Facultad de Granada. Los fines de semana colabora como voluntario en el Centro Penitenciario de Albolote (Granada).

1. ¿Hay algún acontecimiento concreto en tu vida que te impulsó a dar el paso de ingresar en una orden religiosa?
Con acontecimientos se encuentran muchos pero siempre hay alguno que te hace decidirte y te lleva a cuestionártelo más en profundidad. El acontecimiento que a mí me hizo profundizar fue hace unos años en Barcelona, en la Navidad. Taizé organizaba unos de los encuentros de oración con jóvenes y allí, tras la experiencia de ese acontecimiento, fue cuando empecé a discernir sobre mi vocación.

Antonio Torres

2. ¿Fue difícil tomar esa decisión?
Para mí, sí fue difícil, ya que al principio del discernimiento tenía muchos miedos, pensaba que iba a perder muchas cosas y que mi vida iba a cambiar mucho, pero luego me iba dando cuenta de que seguía siendo yo mismo el que día a día se afanaba y se afana por seguir dando pasos para conseguir que la decisión que en un día tomé se vaya realizando cada día más.
¿Qué barreras tuviste que superar para dar el paso?
Los miedos, miedo a estar equivocado, miedo a fracasar, miedo a que mi familia no me comprendiera, miedo a...

3. ¿Por qué la Orden Trinitaria?
Yo desde que empecé a ir a la parroquia mi referencia siempre han sido los trinitarios, y según iba conociendo la Orden me iba llamando la atención. Ahora que conozco su carisma, mi carisma, más en profundidad, pienso que este era mi sitio.

4. ¿Cuál es el proceso que se sigue desde que decides entrar?
El proceso se divide en tres momentos, primero es el Postulantado, que dura dos años y en el cual empiezas a convivir en comunidad; luego está el Noviciado, un año en que empiezas a conocer la historia de la Orden, su Regla y Constituciones, la Vida Religiosa,...; y tras finalizar el año realizas la Profesión Simple. La Profesión Simple da comienzo a la siguiente etapa: el Estudiantado, en el que durante cinco años realizas los estudios de Teología. Durante esta etapa se renuevan los votos cada año hasta que el religioso decide hacer la Profesión Solemne.

5. ¿Ha cambiado tu vida desde ese momento? ¿De qué forma?
Claro que sí, la vida siempre te cambia y si no es así es que algo está fallando. Yo sigo siendo el mismo, sólo que ahora me conozco mejor, conozco más mis virtudes y mis defectos, pero sobre todo, conozco más al Dios que un día me llamó, me invitó a seguirle y me prometió que nunca me dejaría sólo, que siempre lo encontraría a mi lado. Ahora, mirando hacia atrás, sólo puedo decir que soy un hombre feliz y me siento realizado. Los momentos de crisis son los momentos que nunca se olvidan porque son los que te dan el impulso para seguir luchando, para continuar cambiando.

6. ¿A qué te ha costado más adaptarte?
Para poder responder esta pregunta antes tengo que desvelar que soy un “poquito” madrero, por no decir mucho. Esto es quizás lo que más me ha costado, el estar fuera del seno familiar y empezar a hacer tu vida, sin duda para mí ha sido lo más difícil.

7. ¿Cómo reaccionó tu familia y amigos/as cuando se lo comunicaste?
Ese momento se queda siempre grabado en tu cabeza, sobre todo las caras que pone la gente cuando les comunicas un tema como éste. Las reacciones las hay de todo tipo, desde los llantos hasta los enfados. Mis padres lloraron, al principio pensé que ellos no querían que yo eligiera esta vida pero poco a poco me he enterado que lloraron de alegría. Mis amigos/as, la mayoría se sorprendieron mucho e incluso hubo alguno que se enfadó conmigo porque pensaba que lo abandonaba. Ahora siempre me están preguntando cómo voy, cómo estoy y siempre me muestran que son muy felices por el camino que he decidido realizar.

8. Me imagino que uno nunca tiene la certeza absoluta de que está en el camino adecuado, ¿Cómo vences las dudas?
Las dudas hay que aprovecharlas y crecer con ellas. Como decía antes, los momentos de crisis son los que te hacen crecer y reforzar tu decisión. La experiencia de Dios es fundamental para la vida religiosa y es por eso por lo que la oración ocupa un papel muy decisivo, el diálogo con Dios, el exponerle tus dudas y también tus alegrías, supone ver con claridad tu decisión y continuar luchando.

9. ¿Cuál es tu opinión de la Iglesia actual? ¿qué cambios harías, si tuvieras poder para hacerlo?
Debemos ser conscientes de que la Iglesia está viviendo un momento de crisis, de cambio. Este cambio no tiene que suponer que las cosas vayan mal, todo lo contrario. Los cristianos de hoy somos más conscientes de nuestra fe, aunque la falta de formación y la falta de experiencia de Dios en muchos ambientes sí pueden traer serios problemas. La Iglesia forma parte, cada vez más, del pueblo sencillo y humilde. Los jóvenes se sienten con fuerza y con valentía para renovar aspectos, son más solidarios pero necesitan, más que nunca, de la presencia y de la guía de buenos pastores, pastores que amen de corazón su vocación y que muestren la misericordia de Dios. El pueblo es el que pide, el que trabaja, el que día a día se afana por seguir mostrando la cara de Dios Trinidad que ama al ser humano desde lo más íntimo de su ser, de un Dios que libera de las injusticias, y, desde esta perspectiva de la vida, muestran la necesidad de renovación del discurso cristiano.

10. ¿Qué le dirías a los jóvenes de hoy, que se están planteando su fe?
No me cansaré de repetirlo: que tengan experiencia de Dios, que sean capaces de encontrar a Dios en el día a día, en los momentos en que uno se encuentra solo, en las actividades diarias, en la familia, en las amistades... Dios siempre los va a esperar con los brazos abiertos.

11. ¿Eres conscientes de que eres un ejemplo para muchos de ellos?
No lo soy, yo sólo intento mostrarme tal y como soy. Cuando decidí ser religioso lo decidí con mucha alegría y con corazón y es eso lo que intento dar, la alegría de estar llevando una vida acompañado, una vida cargada de aventura y de corazón.

Antonio Torres

12. Este verano has tenido la oportunidad de tener una experiencia de trabajo y fe en Egipto, qué nos cuentas de ésta.
Este verano ha sido realmente una verdadera experiencia. Estuve en El Cairo participando en la escuela de verano para los niños sudaneses. Marchaba cargado de sentimientos positivos, pero también sentía un poco de miedo por no saber muy bien la situación que me iba a encontrar.
No pretendo ni deseo contaros cómo fue y qué es lo que hice, sino, más bien me gustaría haceros partícipes de todo lo que yo me he traído que, sin lugar a dudas, es mucho más de lo que yo pude dejar allí en un escaso mes.
De primera, haceros presente mi infinita acción de gracias a Dios Trinidad por haberme dado la oportunidad de conocer nuestra misión en tierras africanas y el haber vivido en un mundo cultural totalmente distinto al nuestro. Con ello me remito a la vivencia de mi fe en un país musulmán, en un país donde la libertad de religión queda oculta frente a grandes y altas mezquitas que intentan tapar las fachadas de diversas iglesias o catedrales. Vivir en un país donde tu historia personal, donde tus más profundos sentimientos religiosos, se empiezan a vivir de una forma muy peculiar, donde tu comunidad es necesaria para expresar dichos sentimientos y donde las manifestaciones de fe quedan en un ámbito más privado y comunitario.
Esta vivencia te hace reafirmarte y vivir la integridad de la fe cristiana con una mayor intensidad, pero podemos correr el peligro de convertirnos en unos fanáticos de nuestra propia religión y, con ello, abandonar el verdadero centro de nuestra fe y de nuestra misión como trinitarios. Es por ello por lo que la oración y la celebración de los sacramentos, vividos en comunidad, están cargados de deseos de encuentros, de alegría en el anuncio de la Buena Noticia, de fraternidad y de acogida.
Es en esta situación donde te encuentras al Dios del Éxodo que sigue guiando a su pueblo que los acompaña y que los reúne en sus alegrías y en los momentos más crueles que los sudaneses soportan a diario. Un Padre que reúne a sus hijos dispersados, un Hijo que los mantiene unidos mediante la celebración de su entrega y un Espíritu Santo que acompaña las más diversas situaciones de intolerancia y discriminación. Es, sin lugar a dudas, Dios Trinidad quien colma de amor y libera día a día a nuestros hermanos, un Dios que se hace Comunidad en las oraciones, en el silencio, en los niños inocentes, en las familias que buscan un nuevo amanecer y en las viudas que continúan luchando.
Viudas que trabajan por el bienestar de sus hijos, familias que intentan hacerse un hueco en un mundo que se muestra violento por el color de su piel, y, con ello, las oraciones que piden una vida inspirada en la libertad y la fraternidad para sus descendientes. Es un trabajo diario de siembra, de ilusiones y esperanzas de libertad; un trabajo de regadío, manteniendo vivos los frutos conseguidos; pero también un trabajo de recogida donde se espera un nuevo renacer para el pueblo sudanés.
Una experiencia que transforma el modo ver el mundo, una vivencia que llena de Dios mi vida y por último, una incesante llamada a seguir los pasos de San Juan de Mata.

                                                                                       

LIDIA HIDALGO CALVO
PJV Trinitarios - Sevilla

 
 
 

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